Hay noches que pasan sin más y noches que parecen no terminar nunca. Noches de insomnio y noches en las que no te despertarían ni 100
decibelios. Noches de pesadillas y noches en las que al despertar venderías tu
alma por una vida como la que has soñado. Noches que no se acaban con el día y
noches que no llegan por mucho que se ponga el sol. Esta noche he aprendido que
haciendo sonreír a alguien le besas de lejos y que después de las risas los
besos saben mejor; si es cierto que el tiempo se mide en momentos, esta noche bien
podría valer toda una vida.
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