28.4.13

NO (ME) SÉ

     ¿Cuántas veces te has sentido un extraño en tu propio cuerpo? ¿Te has mirado al espejo alguna vez y has sabido que el reflejo que te devuelve éste no es el tuyo? Te observas desde fuera, como si tuvieses la capacidad de salir de tu cuerpo, y por alguna razón sabes que tú no eres esa persona que te mira, te juzga y te grita en la cara tus errores. No, debe ser otra, tiene que ser otra, porque justo delante tienes una imagen de ti mismo en la que ya no eres capaz de reconocerte. ¿Cuándo llegaste a esta situación? ¿Por qué no supiste verlo venir? ¿Y por qué ahora no puedes hallar una solución? Es entonces cuando comprendes que no hay solución para algo a lo que ni siquiera le puedes encontrar un motivo, que las cosas pasan a veces porque sí sin que puedas hacer otra cosa que limitarte a sentarte y a ver transcurrir los acontecimientos; ver cómo éstos controlan y cambian tu vida sin que tú puedas hacer nada para evitarlo. ¿Alguna vez te has sentido así, tan impotente? Sabiendo que por mucho que corras no vas a llegar a ninguna parte. ¿Te has sentido alguna vez tan solo? Teniendo miles de personas a tu alrededor y que ni una sola de ellas pueda comprenderte, porque ya nadie puede. Que estar solo no es el problema, el problema es sentirse solo, estar rodeado de miles de corazones que laten y que a ni uno de esos corazones le preocupe el hecho de que el tuyo hace mucho que no late sin que te duela. A veces no hay otro remedio que aguantar. Cállate. Cállate y sonríe. Y que duela, que duela.

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