Lo recuerdo, no lo recordaría mejor aunque hubiese sido
ayer. Es la hora y la parada está repleta, no hay casi nadie pero la abarrotan
tu tiempo y mis ganas. Miro hacia el autobús y te doy el penúltimo beso, nunca
se sabe cuál de todos va a ser el último. Un día normal, de una semana
cualquiera, de un año que me cambió la vida. De repente todo
ese recuerdo se vuelve borroso, se nos va de las manos y no sabemos hacerlo
volver. Errores. Errores tontos y confusos. No sabes cómo ha pasado, sólo que ha pasado, que nunca estuvimos tan lejos como ahora. Mi móvil suena pero no eres tú, le pregunto por ti y me
dice que ya no recuerda la última vez que sonaste. Se incendia la noche y se congela la otra mitad de mi cama, entonces te echo de menos
y me arrepiento de todo. Y de haberte conocido. Sobre todo de haberte conocido.
No hay comentarios:
Publicar un comentario