Llevo
toda mi vida con la certeza de que siempre he sido distinta a las demás. No me
gustan las flores, ni el color rosa, ni que me llamen ‘princesa’. No me gusta
El diario de Noa, ni he llorado nunca con Titanic, y prefiero un libro de
Philip K. Dick a uno de Federico Moccia. No me gustan las cenas románticas y
cambio todas las tardes de compras del mundo por atardeceres en la playa. La
moda me interesa lo justo, así que dame una nevera llena de cervezas y quédate
con el armario lleno de zapatos. No me gusta que me abracen, ni que me toquen
en exceso, y tampoco tengo cosquillas. Odio la playa en agosto y resulta que no
lloro, sino que cuando me duele, escribo. Bienvenido a mis playas en diciembre.
Cielos santo...
ResponderEliminarEste blog promete