14.2.13

SOY LO QUE ME QUEDA

     Se acabó  dijo . No puedo más, te juro que no lo soporto más. Te crees que no le importas a los demás sólo porque a ti no te importa nada ni nadie. No puedo hacer nada para que dejes de hacerte daño y sólo puedo evitar que me hieras a mí. Me voy. Me voy pero sé que te da igual, porque ni siquiera en estos momentos eres capaz de derramar una lágrima y pedirme que me quede y luche por ti.

     Y mientras veía cómo se alejaba entreabrí los labios, incapaces de articular palabra. Bajé la cabeza y apreté el puño. Olvidé cómo era eso de decirle a alguien que le necesitas, me juré a mí misma que no volvería a darle a nadie ese poder.

     Cuando no estás acostumbrada a exteriorizar tus sentimientos el resto del mundo puede llegar a pensar que no los tienes, y notas perfectamente cómo cada persona que te abandona se va llevándose consigo una parte de ti que sabes que no te devolverá. Eso es lo que no te atreviste a decirle cuando se marchó, esas son las palabras que no salieron de tu boca; que le querías con todo lo que tenías, que no era más que lo poco que te quedaba.

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