Que la vida no es como los cuentos y que si lo fuera yo sería la malvada bruja y la dulce princesa otra. Que tras el 'The end' se esconden la hipoteca, los niños y el monovolumen y que para colmo las perdices ni siquiera me gustan. Que ya no escribes un mensaje y lo envías en una botella, ahora te bebes la botella y luego mandas el mensaje. Que nos faltaron minutos y a ti siempre te sobró ropa. Que echar de menos no siempre es recíproco y que si lo fuera todo sería mucho más fácil, porque la fe moverá montañas pero no personas. Que hay carreteras que es mejor no recorrer porque no te llevan a ningún sitio; que hace demasiado que no piso tus aceras y sin embargo no hace ni dos segundos que no pisas mis ganas de verte. Que no quiero que te escondas en mi sonrisa, que ahí siempre te acabo encontrando. Podría argumentar que mañana inventaremos una forma de hacer que salga bien, pero me cansé de mirarte y no reconocer en ti a esa persona que quería enseñarme el mundo cogido de mi mano.
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