23.7.13

NECESITABA UN VALS PARA OLVIDARTE

     No quería hacer esto. No ahora. No así. Tengo en mí gigantescos baúles repletos de sentimientos encontrados que ni siquiera se atreven a mirarse. Siempre me dijeron que para saber lo que se tiene antes hay que perderlo, pero nadie mencionó nunca que doliese tanto perder aquello que nunca se tuvo. Igual es que las decepciones no siempre son malas y el problema fue justo ese, sin decepciones las expectativas crecen y tú con ellas y ya sabes que desde las alturas la caída siempre duele más. Te ves haciendo oídos sordos a la lógica que te dice que no puedes tocar el cielo sin mover los pies del suelo y terminas comprobando de la peor forma que no puedes tenerlo todo. No te reprocho que me hayas decepcionado, sólo que lo hayas hecho demasiado tarde. Ya sabes lo que pienso, cuando algo no tiene remedio sólo resisten los cobardes que no son capaces de dinamitar su viejo hogar y salir en busca de uno nuevo. Se supone que uno debería aprender de sus errores, ¿no? Yo aprendí de los míos, al menos. De repente hay más versos que besos y hace algún tiempo pasaste de darme los buenos días a quitármelos. Lo siento, no soy dueña de tus ganas y las mías (s/m)e están empezando a consumir. Siempre se me dio bien separarme de aquellos que no me hacen bien, y aunque no me es fácil separarme de esa forma tuya tan bonita de existir no olvides que llevo los bolsillos llenos de granadas mortales llamadas sonrisas. Y con éstas llevando el cuerpo a tierra me he arrastrado por el lodo infinidad de veces para seguir adelante, cerrando los ojos, apretando los dientes, llevando por bandera la palabra retroceso. Te lo dije aquella vez, desistir, a veces es vencer.


     ... ¿Por dónde íbamos? Ah, sí, por caminos distintos.

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