Frío, lluvia, viento quizá. Cientos de caras desconocidas en un escenario cada vez más conocido. Y tú. Una versión mejorada de ti que se cruza con una versión mejorada de mí. Matar y no morir. Podría decirte cosas que nunca te he dicho y que puestas en tu espalda suenen a cosas que debería haberte dicho antes, jugar a imaginarnos y reinventarme en ti. Nos imagino en un bar en el que siempre eres el más guapo, hasta cuando no estás. Un bar en el que la música es tu risa y yo quiero bailar. Tu sonrisa sobre la mía y la mía en tu cintura, la ropa en el suelo y mi ego por las nubes. Volverme artista usando tu cuerpo como lienzo y mi lengua como pincel; turista en tu piel. Darte las buenas noches y no deseártelas, que ya sabes que siempre preferí hacer las cosas a decirlas y me queda muy mal no hacerte el amor. Llenar las horas de cansancio, cansancio que no admita descanso pero tampoco prisa, que quiero ponerle nombre a cada poro de tu piel. Buscarte entre las sábanas y encontrarte, abrazarte hasta calarte en los huesos. Y que se pare el mundo, que yo me bajo.
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