3.7.16

DE MESES Y MIEDOS

     Me pasa una cosa. Me pasa que alguien. Me pasa un cabezota que me hace reír veinticinco horas al día. Me pasa la sonrisa más bonita que os podáis imaginar, de esas que le hacen sentir a uno que por primera vez está conociendo la vida. Ese con el que nunca me desmaquillo porque me hace el amor cada noche hasta caer rendidos, el que me ha enseñado que el amor es mejor cenarlo en casa y que me sobran los cinco tenedores porque a él siempre voy a preferir comérmelo con las manos. Hay gente que te salva sólo con estar, gente que está y te hace ser; luego está él, construyendo muros que nos separan de un mundo que al otro lado no para de romperse. Mira, a estas alturas ya todos sabemos cómo funciona la vida: tropezarse con una piedra tras otra en un camino sólo de ida hasta que te caes sobre una y te la quedas, y yo me fui a tropezar con él sin saber que era él quien se había tropezado conmigo; que le quise salvar antes siquiera de darme cuenta de que era él quien me estaba salvando a mí. Porque no se lo he dicho nunca, que me ha salvado de dejarme las ganas en cualquier frontera; que es él la vida que podría faltarle a cualquiera y sin embargo me regala a mí. 

     Que desde que él ya no hay noches sin nadie que sea nadie, sin cualquiera que sea cualquiera, sin escala de grises. Que no hay miedos, ni dudas, ni peros. Que sólo hay ganas, todas las que le tengo. Que cuando duermo con él amanece siempre antes. Que me sonríe y se me cae el alma a los pies, aunque eso sí se lo dije. Qué se yo.

     Veréis: hace como doscientos días se nos puso el mundo patas arriba. Hace como doscientos días y parece que fue hace como doscientos años, porque desde entonces nada ha vuelto a ser lo que era. Desde entonces he llorado más de lo que me atrevería a reconocer y reído hasta perder el aliento. He aprendido a querer lo difícil cuando lo fácil era dar media vuelta y salir corriendo. He querido no querer y he querido que me quisieran. He volado y me he ahogado. He abandonado. He regresado. Me he desesperado por encima de todas mis posibilidades. He luchado como lo hubiese hecho cualquiera ante la oportunidad de no perderle. Y he ganado.

     Al final todo se resume en que hoy es ahora: ahora desde que todo. Qué noche más bonita se nos ha quedado para. Y mañana. Y pasado. Y todas las que me pida.

1 comentario: